miércoles, 23 de mayo de 2012

Secretos


Los secretos que yo conozco
gritan a voces,
son secretos
que puedes oír aún estando sordo,
secretos plasmados en mi semblante,
de día y noche y viceversa,
de pequeñas heridas,
de grandes cicatrices,
son puntos y comas de
mi pequeña historia,
son secretos imperceptibles
al oído del vulgar,
del cotidiano,
pero perfectamente escuchables
al abrigo de los bares,
de las melodías tristes,
de noches de luna y sin luna,
de los caminos que anduve,
pero cuidado, no los grites,
nadie te entenderá,
son como la locura,
todos la ven, la oyen,
pero nadie la entiende,
son mis secretos,
al fin y al cabo.

Kutxi Romero


martes, 20 de marzo de 2012

Este ciego, no mira para atrás

Esta culpa arrugada que se remueve cuando aparece un coche verde.
Este campo de girasoles, inmenso, amarillo, al que no voy desde que era una niña. Plagado de ilusiones y secretos deseos en cada pétalo: pompas de jabón que se lanzan al aire, con una vida efímera pero perfecta, esférica, brillante. Se chocan con tus dedos que se convierten en asesinos de la belleza: me apetecía destruir algo hermoso.
Este libro que aún no está escrito, que tiene mil comienzos y un final ausente. Decenas de historias sin completar, dejadas en el olvido por la inconstancia y la falta de tiempo.
Esta charca de ranas, estas paredes plagadas de fotos, recortes, entradas, posavasos, postales, y demás objetos absurdos cuyo significado sólo yo entiendo, cuya importancia sólo yo valoro. Ocho paredes forradas con recuerdos que se acumulan y provocan sobrecarga visual. Pero sólo si vemos lo mismo una y otra vez deja de causar efecto, es al escuchar una canción mil veces cuando puede dejar de dolerte.
Esta monotonía como una amenaza, como una sombra acechante y peligrosa.
Esta circuralidad cansada de dar vueltas.
Esta furia y esta tormenta que no se saben contener, este tornado y este ciclón, esta muchacha salvaje domesticada(?).
Esta profecía autocumplida, esta desconfianza, esta incredulidad.
Este rastro de corazones hechos trizas.
Estas promesas sin valor, estos hechos en vez de palabras.
Esta contradicción como una rutina. Todo o nada, tuya o de todos, de nadie.
Esta voz que socorro nunca pide.
Estas frases sin sentido, dirigidas a un tú que no existe, desde un yo que es distinto cada vez que escribe.

Todo.
Todo esto.
Es mío, no soy yo.
Pero me pertenece.

sábado, 3 de marzo de 2012

Difícil

"No toleraré tener fecha de caducidad"
(verano de 2008)

Es curioso como a veces el destino nos coloca las mismas palabras en la boca, pero en fechas distintas, hacia distintos ojos que (no) escuchan, con tu piel, que no es la misma, pero con el alma que la ocupa inmutable. El ruego latente no ha cambiado de contenido, aunque sí de intensidad: es lo que tiene la madurez, aprender a olvidar, y unos cuantos corazones rotos (propio y ajenos).

Ahora quieren los hilos que manejan los acontecimientos volver a escucharme diciendo (eufemismo de suplicando) las mismas palabras que antaño me arañaron la garganta al pronunciarlas y las manos al escribirlas. Entonces no surtieron efecto, ahora... Quizá lo medite dentro de otros cuatro años. Mi yo del futuro se encargará de evaluarlo.

No sé por qué siempre me ha atraído tanto la circularidad, la repetición a lo largo de las sendas del tiempo. Me fascina a la par que sorprende y asusta. Tan impredecible y pronosticable a la vez. Las lágrimas producto del miedo, el miedo producto de las lágrimas. El llanto acabado inexplicablemente en deseo, en urgencia, en reconciliación. Me han traído el sabor del pasado, cuando era adicta a la intensidad, a las peleas que acababan en un abrazo acurrucado entre dos, o a veces, un abrazo acurrucado en las propias rodillas.

Quizá nunca logré desengancharme. Quizá nunca lo logre. O puede que solo me guste tropezarme en las mismas piedras una y otra vez: me las conozco, les tengo cariño, me sé sus aristas y sus zonas afiladas, duelen igualmente pero es un dolor familiar, casi cálido.

O quizá todo esto son fantasías de una imperfección que no me acecha ni de lejos, cuyo fantasma sólo se sustenta en la incredulidad de la felicidad: es demasiado bueno para ser cierto.

miércoles, 29 de febrero de 2012

jueves, 26 de enero de 2012

Esperar..

Lo que más me cuesta en la vida.

De ahí mi impaciencia, los cabreos mirando el reloj, andando arriba y abajo, como un león hambriento encerrado en una jaula.
De ahí la falta de orgullo. No estoy hecha para estar horas delante de un teléfono que no suena, suelo tomar la iniciativa, acostumbro a ser la que rompe el silencio, la que habla primero.
De ahí la impuntualidad.
De ahí la intensidad de mis conflictos: no dejo reposar, no me lo pienso dos veces, suelto demonios por la boca, no permito que el tiempo me calme y me haga ver las cosas más frías y objetivas.

Odio esperar.
La de veces que he dicho esa frase.

Pero ahora toca, toca dejar que pase el tiempo, que lo ponga todo en su sitio, como siempre hace. No forzar ni meter prisa.

Sentarme y, por una vez, no tratar de manejar los hilos, esperar a que pase lo que tenga que pasar.

viernes, 13 de enero de 2012

Sólo

Estremecerme.
Desayunar, almorzar, comer y/o cenar un poquito de electricidad en almíbar o a la sal.
Que me arropes con sorpresas, que provoques en mis músculos faciales la sonrisa de lo inesperado.
Una suave calma, pero intensa y agitada: un paseo en montaña rusa con el cinturón puesto. Sabiendo que no nos romperemos ninguna pierna, pero disfrutando de los altibajos, las sacudidas, los zarandeos y los zig-zag.
Que te escueza un poquito mi ausencia, que te hagan removerte del asiento los celos de vez en cuando.
Que me entregues trocitos de ilusión envueltos en papel de regalo una o dos veces al mes.
Intimidad y naturalidad, que no nos den vergüenza los lípidos de más, ni los chistes que no tienen gracia, ni los secretos enrojecedores del pasado, ni los gestos de mala educación.
Que cuando ría, el mundo entero te de igual.
Transparencia: que nunca te calles nada.
Valentía: que saltes por la ventana, que cojas un autobús, que luches contra todo.
Que te merezca la pena esperar, perder el aliento, romper la coraza, quedarte desnudo y que te vea por dentro.
Combatir a capa y espada la rutina, que cada día sea de un color, y cada beso de un sabor distinto.
Miradas directas a los ojos, caricias sin motivo, bocados en sitios recónditos, abrazos donde inundarme.
Ilusión constante, apostar el cada instante el corazón. Coger el primer avión que salga, a donde sea.
Aventuras salvajes e intrépidas, hacer de cada bache un desafío.
Que aprendas a enamorarte de mis conflictivas contradicciones y mis idiosincrásicas imperfecciones.
Respeto por mi pasado, disfrute del presente, ilusión por nuestro futuro.
Que me hagas sentir libre en la jaula de tus brazos.
Dormir enredados, sin que me des la espalda. Despertar con la sensación de que hoy va a ser un
gran día.

Sólo quiero eso, no voy a pedirte más.
Sólo te pido eso, que es exactamente lo que día a día te voy a dar.

miércoles, 11 de enero de 2012

No callar

No me cuesta decir "te echo de menos", si la ausencia me está arañando por dentro.
Ni me lo pensaría ni un segundo si tuviese que salir corriendo tras de tí, aunque supiese que no vas a girar la cabeza.
Tampoco haré que un silencio títere del orgullo se interponga entre nosotros.
Pediré perdón hasta que me salgan agujetas en la lengua si creo que lo he hecho mal.
Agotaré cada uno de los cartuchos.
Preferiré arrastrarme antes que saber que no hice todo lo que estuvo en mi mano.
Seré pesada, insistiré. Hasta quedarme sin aliento, gritaré en tu balcón y abarrotaré tu teléfono de mensajes.
Me prometeré dejarte en paz, y volveré a llamar a tu puerta cuando haga frío. Mi memoria es tan tenue cuando se trata de luchar.
No podré contenerme, no te esquivaré la mirada.
No fingiré indiferencia si me importa.

No me callaré. No podré callarme.


Si merece la pena..
Si mereces la pena.

miércoles, 4 de enero de 2012

2011

Jazmín.
Conciertos y festivales: dos fugitivas en un camerino, lluvia empapando las canciones. Abrazar al autor de la mitad de la banda sonora de mis emociones. Yann Tiersen, Vetusta Morla, Gritando en Silencio, Boikot, Iratxo...
Madrugadas nublosas, acostarme en la cama con la ropa puesta y el maquillaje emborronado.
Crear un nuevo hogar en la fortaleza de mi independencia, sentirme en familia fuera de casa. Risas esturreadas por el suelo, cachimbas, charlas con desconocidos, martes y miércoles, banquetes, disfraces, una charca llena de ranas en el salón. Juntas somos mejores.
Saberme autosuficiente, y a la vez, necesitar.
Muchas, muchas despedidas, y otros tantos cálidos reencuentros.
Recuperar un pack indivisible en su estado más puro y genuino: noches intrépidas, chipirones, chupitos, confesiones y fotos desenfocadas.
Arriesgar, coger un autobús bajo un gorro azul, arriesgarlo todo y ganar.
Emplear la sabiduría de mis fracasos para ayudar a recomponer los pedazos de un alma que, en realidad, nunca había cambiado.
Pedir ayuda y recibir abrazos húmedos, los de siempre, siempre ahí: carcajadas, complicidad, canciones, charlas, despojjos, tontunas y más tontunas.
Perdonarme.
Olvidar lo que creí tatuado. Olvidar de veras, desengancharme. Destierro.
Ver la muerte de cerca. Valorar más que nunca a mi familia: fuertes e indestructibles.
Añorar las teclas negras y blancas de mi hermano. Tiendas de campaña y mosquitos, volver a ser una niña.
Mi ADN esparcido por el mundo, aprender a cocinar, revolución.
Formatear mi corazón, y empezar a escribir de nuevo en él: volver a enamorarme.
Saltar a la comba, sorpresas, poss-its, una copa encima de una papelera.
Ver amanecer, zambullirme en el agua helada del río, baños nocturnos en la playa.
Seguridad, calma, un caos domesticado, ilusión, pasión, la pieza que encaja en mi hueco.
Io e te.
Una libreta verde para escribir nuestra historia, y un blog para no perderme.
Primates, gatetes, monas chitas, chipirones, pititas, bocasecamanes, cholulas y dumbledores.
Más jazmín.

Ver una estrella fugaz y no pedirle ningún deseo.

Este ha sido mi 2011.
Gracias a todos y cada uno de los que habéis estado en él.
Un trozo de este entresijo de recuerdos os pertenece.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Nadie


>>Para descubrir la verdad, se necesitan dos personas; una, para decirla, y otra, para escucharla.

Puedes juzgar a los demás sólo según el conocimiento que tengas de ti mismo.
Dime, ahora: ¿quién de nosotros es culpable, y quién, inocente?
El verdadero justo es aquel que se siente culpable, a medias, de tus faltas.

Cuando me dices: "No te comprendo", es un elogio que va más allá de mi valer y un insulto que no mereces.


Khalil Gibran (Fragmentos de "Arena y Espuma")



No permitas que nadie empape sus palabras de desprecio y las lance contra tí.
Que nadie te diga lo que eres.
Que nadie no te permita mirarte al espejo, con orgullo.
Que nadie haga de la culpabilidad tu traje, ni de un error tu condena.

Que nada ni nadie te impidan salir ahí, y pisar fuerte, saltar y bailar.
Y que sepan que esta boca es tuya.


También esto pasará..

domingo, 18 de diciembre de 2011

Por fin (!)

..Todos los que has besado,
todos los que te han herido
(y a los que has herido)
están dejándote marchar..

Qué ligera me siento, con un pequeño salto podría rozar las faldas de la luna. Peinar las nubes y acariciar la capa de ozono.
Qué lastre tan pesado me he quitado de encima. Ha dejado de dolerme la espalda y los omóplatos.
Saqué a la luz al fantasma y se evaporó: no existía más que en mi acusadora mente.
Me desnudé y me arroparon palabras ajenas y objetivas, cálidas.
Por fin (!)
Me he perdonado.

Pero algo no le permite que enferme de remordimiento,
y pronto vuelve al amor y a las risas,
para llenar su copa vacía de primaveras,
y encontrar el placer que tanto anhela..